Rutina de fin de temporada para guardar el equipamiento de invierno
· Mantenimiento y almacenaje
Limpieza, secado y etiquetado antes de subir todo a las estanterías.
El error más común al cerrar la temporada es guardar el material húmedo o con restos de sal y cera. Las fijaciones de esquí sufren corrosión si se almacenan con nieve derretida en los muelles, y las botas de montaña acumulan humedad dentro de la membrana si no se secan bien antes de cerrarlas. La rutina razonable empieza por limpiar con un paño húmedo, seguir por un secado a temperatura ambiente lejos de radiadores y terminar con un etiquetado claro de cada pieza.
Guardar los cascos en bolsas de tela transpirable evita que la espuma interior se deforme por el peso de otras cajas. Las prendas técnicas conviene colgarlas, no doblarlas, para que las membranas no se marquen en los pliegues durante meses. La separación entre piezas también importa: un gancho ancho distribuye mejor la carga que uno estrecho y deja circular el aire por dentro del casco o de la chaqueta.
Antes de subir nada a la estantería, revisa la ventilación del garaje. Un espacio cerrado sin circulación mantiene la humedad pegada al textil y a las correas durante semanas. Deja una franja libre entre la pared y las piezas colgadas, y evita apilar cajas contra el material rígido.